jueves, 17 de noviembre de 2011

De MiniAlturas

Mido apenas unos cuantos micrómetros, y mi nombre no es siquiera un trocito de letra. Habitante asiduo de su cuerpo y alma, jamás pude encontrar sastre que me confeccione vestimenta... mi desnudez mental la atrae después de todo. Alimentarme... casi nada, mi estomago es demasiado pequeño y el único alimento por aquí son bosquejos de ideas, uno que otro sentimiento botado y si el día fue bueno migas de besos ajenos.
Aunque ínfimo, se que existo, que pienso, que siento; de lo contrario no sabrían como explicar este cuento grabado en su vientre...

En ciertas noches camino entre su cabello, a veces me enredo en él y me dejo por meses. En otras busco sus manos y cuando estoy de mala suerte perciben olor a cigarrillo, pero no del que yo suelo fumar, así que enciendo uno de los míos y contengo el humo hasta caer dormido otra vez.
Me gusta colgarme de sus pestañas, suelo pasar horas allí sujeto, soñando con ese mundo real reflejado en su mirada. Por supuesto ella no puede/quiere verme; hasta que casi siempre, termino volando con uno de esos enormes bastones en su cuello. Luego lo recorro a besos hasta llegar a sus oídos, y les doy de beber ríos de poesía, ella sonríe, es como si pudiese escucharme.

...acabo de revisar mi corazón y me doy cuenta que se está terminando la tinta, Aun me faltan unos cuantos decímetros por recorrer y aun hay cosas que tengo que dibujar en su piel...

1 comentario:

  1. Genial post.
    Quisiera seguir leyendo, pero son las 3:21. Creo que debería dormir.
    Te sigo.

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