Fue porque sabía que ya no tenía nada, porque sentía que las luces se apagaban tras de él, fue porque no tenia elección.
La última gota de licor en aquel vaso le oprimía las ideas, vagabundo espacial, sin hogar en el universo, el alcohol era el combustible en su travesía.
En cierta noche acurrucado entre sabanas y apoyándose en la luz de las estrellas esperaba soñar con un planeta mejor, y fue cuando algunas lagunas de razón le presentaron sus itinerarios.
No se arrepiente de nada mientras desciende, simplemente aquel crimen dejaría una cicatriz imposible de borrar, y debía aceptarlo; lo verdaderamente difícil era olvidar aquellos perfumados montes de Venus y las hendiduras de aquella dulce galaxia.
Tic-toc, tic-toc, tic-toc… Tic tic tic detesta que su manía por escribir lo perturbe en cada húmedo universo, así que tomo el primer pedazo de bytes disponibles y plasmo cada obsesionante sensación sobre esos cuerpos ajenos.
Digito un incomprensible y filoso punto sobre el liquido cristalino de su torso, que empezó a derramar bioenergía por toda su constelación, y mientras, sonámbulas las palabras y su ser viajaban a otra dimensión.
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